“Shhh, I can hear your thoughts from here” me decía, el hijo de puta, cuando me acurrucaba en su pecho

Tú, que me sacas tan fácil,
que me dices que me quieres así,
como si no me quisieras,
dime cómo te arranco
de la pared interior de mis costillas,
cómo reconquisto mi nombre, cómo
dejo de mirar tus fotos.

Tú, que te mueves por cualquier parte del mundo
como si siempre estuvieras en casa,
dime cómo recorro otros mapas
sin acordarme de tus picos y tus llanos,
tus tormentas,
el ruido de tus ríos,
del puto
horizonte de futuro y
la implosión de colores
que estalla
en tus ojos.

Tú, que llegaste y (te) pusiste todo en orden
dentro de mí,
que renombraste cada esquina,
que me borraste el pasado,
que izaste tu bandera
y me enseñaste tu lengua
hasta que no supe hablar ni besar otra.
Tú, que te convertiste en mi casa
la primera vez que me abriste tus brazos,
que lograste que toda la belleza del mundo
rimara en consonante con tu risa,
dime cómo me arranco ahora tu acento
y la forma de tus manos
porque me están desgajando la piel desde dentro.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s