Tenía tantas ganas como miedo

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El primer día supe que me iba a enamorar de ti porque cuando me topé con el verde de tus ojos se me cayó el corazón al suelo.

Y porque cuando llegué a mi casa esa noche después de follarte, te escribí un poema. Aún no sabía ni siquiera cómo se pronunciaba tu nombre.

Dos semanas después, volviste a llamar.

Fue bonito mientras me lo creí.

Reírnos follando, follarnos riendo, coger mil trenes hasta Forest Gate, aviones hasta donde estuvieras, cocinar, hacernos cosquillas, correr por las rocas de la costa irlandesa, mirar el Océano Atlántico y tirarle piedras, besarte los párpados y que me besaras los dedos, mirarte así, como si fueras la octava maravilla del mundo o más; tu risa de rima asonante pintando las paredes de colores, el puzzle perfecto que formábamos al dormir, el olor de tu barba, temblar al verte, la forma en la que me quitabas el pelo de la cara, pintarme las uñas de colores en invierno porque ibas a venir, ponerme tu ropa, las mil películas que nunca habría visto de no haber sido contigo, tus besos en la frente, tocarnos en cualquier parte, tus abrazos por la espalda, tus fotos, conducir a mil por hora por el bosque cantando a Mumford & sons, compartir hasta el cepillo de dientes, el alivio en tus brazos, el desasosiego en tus brazos, beber Murphy’s en The black bird, llorar de la risa con las gilipolleces que decías, cruzar Londres de madrugada para ir a buscarte, comer pizza hasta reventar, esperarte volver, pararme a entenderte, pararme a mirarte, pararme a sentirte llegar, quedarme dormida en tu pecho mientras me contabas cosas entre susurros, comprarme ropa interior bonita, tu voz al otro lado del teléfono como un bálsamo, tu acento del sur, nadar en tus ojos, enredarte el pelo, dejarte volar y ver cómo te perdías, verde, en el horizonte.

Fuiste como despertar, como ver emerger las flores, como encender las luces o reinventar la poesía.

Cuándo estabas, la felicidad no me cabía dentro.

Ahora me siento muerta y sólo quiero que pasen los días.

Me dueles tanto, que ya no me parezco a mí.

Me he olvidado.

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