Una mierda de poema

Siento la mirada
del teléfono en la nuca.

No vienes
y tu ausencia dibuja sombras
por detrás de las cortinas.

Te busco en todas las bocas,
en todas las caras,
en todos los cuerpos;
y olvido sus nombres
en ese segundo de desasosiego
en el que abro los ojos
y no te encuentro.

Le grito a las paredes de mi casa
a partes iguales
cuánto te odio y cuánto te quiero
como si toda esta marea te invocara.

Que vuelvas.
Me cago en la puta,
vuelve,
que tengo el verde de tus ojos
incrustado en las costillas, que
aún me quedan besos
y estoy perdiendo el juicio
de tanto esperarte.

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